A pocos días de inicio del nuevo año, Bolivia hace una vez más noticia en el mundo, una de las celdas de contención de residuos sólidos del Relleno Sanitario de Alpacoma colapsa…850.000 m3 de una mazamorra de basura y lixiviados se desbordan a un área de más de 10 hectáreas de suelo hasta alcanzar la quebrada Alpacoma que aporta con sus aguas al río Achocalla afluente del río La Paz, cuyas aguas son destinadas fundamentalmente para el riego de cultivos agrícolas, los mismos que abastecen con sus productos a la ciudad de La Paz.
Este es uno de los mayores desastres ambientales de la historia de Bolivia, después del acontecido el 29 de agosto del año 1996 en el que, la ruptura del dique de colas de la mina “Porco”, cercana a la ciudad de Potosí, de la empresa “Comsur”, propiedad del ex jefe de estado Gonzalo Sánchez de Lozada, escupiera 235.000 toneladas de lodos tóxicos, residuos sólidos de plomo, arsénico y cianuro de sodio, con su secuela de daños a la salud humana, fauna piscícola, ganadería, agricultura e incremento de la contaminación del río Pilcomayo, cuyas aguas cruzan a territorios de Argentina y Paraguay, dentro de la Cuenca del Plata. En ese entonces la revista "New Scientist", de Inglaterra, afirmó que se trataba del "peor desastre ambiental de América Latina".
Este caso aún continúa en la impunidad. La Ley del Medio Ambiente fue ultraviolada, así como el artículo 216 del Código Penal, que dice: "Incurrirá en privación de libertad de uno a diez años, el que envenenare, contaminare o adulterare aguas destinadas al consumo público, al uso industrial agropecuario y piscícola".
La historia se repite, y no aprendemos de nuestros errores, porque el tiempo jamás supera a nadie. Cada día nuestras autoridades son más ignorantes, más enfermas de vicio, dinero y mujerzuelas o, ¿Dónde estaba el alcalde Revilla el día que ocurrió el desastre?... Ustedes tienen la respuesta…
Que podemos decir del señor, Vladimir Gutiérrez, gerente general de la empresa Tersa, que talvez compró su titulo profesional o mintió sobre el mismo, al igual que el vice dictador Álvaro Linera, porque no sabe ni dónde está parado y habla solamente estupideces, porque solo a un estúpido, a un ente sin corazón se le ocurre decir que: “… fue un accidente, algo fortuito, ha pasado en otros rellenos sanitarios en sudamérica, a nosotros también nos podía pasar”.
El daño que se produjo es irreparable e irremediable, porque hagan lo que hagan con sus llamadas medidas de contención y mitigación ambiental, los pasivos ambientales permanecerán por décadas.
No es suficiente con poner unos cuantos diques de contención y recoger toda la carga de residuos tóxicos del suelo, el daño ya está hecho, que : “… la arcilla es casi impermeable” cada vez que escucho eso se me crispan los nervios, la arcilla no es impermeable señores, todo depende del tiempo, tarde o temprano esos lixiviados, que no solo contienen residuos tóxicos biológicos sino químicos, como metales pesados, alcanzarán y contaminarán las aguas subterráneas.
Agua, un elemento básico y fundamental para la subsistencia de la vida humana que cada día es más escaso en el planeta, ¿o creen acaso que hemos olvidado la sequía, acompañada una vez más de, incapacidad y negligencia, que dejó sin este líquido elemento a la ciudad de La Paz durante varios meses el año 2016?
Hace 1 año y medio vecinos del lugar y autoridades alertaron una fisura en el muro de contención del relleno, la Universidad Mayor de San Andrés, el Instituto de Investigaciones Químicas junto con otros institutos especializados en el área ambiental alertaron a la empresa Tersa y al Gobierno Municipal del La Paz, que la celda había sobrepasado su capacidad de almacenamiento, ¿Y qué es lo que hicieron nuestras autoridades? Lo que pasó es clara muestra de una total ausencia de Gestión Ambiental de la empresa Tersa como de las autoridades de la Alcaldía, el Gobierno Municipal de La Paz y el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, porque si hubiera existido el seguimiento adecuado, tiempo ya que se hubiesen tomado las medidas necesarias para la prevención de este desastre.
La Ley de medio ambiente aprobada en grande en el año 1992, además de ser solamente un saludo a la bandera, es también ahora un pretexto y permiso para el saqueo de nuestros recursos naturales, la contaminación de nuestros ríos y exterminio de nuestra fauna… una licencia para matar.
Todos se lavan la boca diciendo que “tienen Licencia Ambiental aprobada y el Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA)”. La Licencia Ambiental y el EEIA son instrumentos de prevención únicamente, que se realizan antes de la implementación de una obra o actividad, en los cuales se predicen los posibles impactos ambientales.
Una Licencia Ambiental aprobada no nos brinda la garantía de que todos los posibles impactos sean mitigados, porque existen impactos que no son previstos o son irreversibles, irremediables e irrecuperables, como los que ahora tenemos en el relleno de Alpacoma.
Esto no es fortuito, no es un accidente cualquiera, no tiene que ver nada con las lluvias, no dejemos que nos metan el dedo a la boca, lo que ha pasado es un crimen, un delito de lesa humanidad y los responsables deben:
- Renunciar a sus cargos.
- Purgar sus culpas en la cárcel de Chonchocoro.
Además, cierre definitivo del relleno sanitario Alpacoma y retiro de la licencia de operación de la empresa Tersa para que nunca más vuelva a trabajar en territorio boliviano.
Por una Patria Libre y Soberana
“Morir Antes que esclavos vivir...”
Humanista: Laura Andrade Barrón

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